Y cuando me di cuenta, ahí estaba yo... hundida en toda esa mierda en la que yo misma me había metido. Nunca es fácil elegir, y mucho menos si se trata de por quién seguir sintiendo y por quién dejar de sentir. Nunca es fácil escoger un camino cuando en el fondo los dos te atraen de manera diferente. Y sí, ahí estaban ellos, con sus más y sus menos, con sus pros y sus contras. Duele porque sabes que al final alguien terminará sufriendo con esa decisión. Pero qué voy a contar yo de callejones sin salida... de excesos, de cuerpos, de besos, de noches a la deriva, de huracanes, de aguaceros en el corazón. Y es que tú... tú brillabas tanto en medio de aquel desastre.



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